Manuela Carrasco nació de cuna gitana en una familia de artistas en el Tejado del Moro, del sevillano barrio de Triana. Su padre fue el bailaor José Carrasco «El Sordo » y su madre, Cipriana Salazar Heredia, emparentada con Los Camborios. No tuvo profesores de baile profesionales y se formó de manera autodidacta, teniendo como referencias a su familia.
El año 1974 fue el de su consagración, por el triunfo que logró en la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla, la consecución del Premio Nacional Pastora Imperio en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba y el de la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera. En 1976 ganó el Premio Embajadores de la Paz en San Remo, Italia, un galardón que sólo tienen Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar. En su actuación le acompañó Juanito Villar.
A partir de ahí, su carrera está marcada por el éxito, habiendo recorrido en varias ocasiones el mundo llevando su baile puro. Llegado a este punto de majestuosidad, los grandes premios vuelven a recaer en ella, obteniendo importantísimos galardones como el Compás del Cante 2018, uno de los más reconocidos del mundo del flamenco, otorgado cada año por la Fundación Cruzcampo, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el Premio Nacional de Danza, concedido por el Gobierno y entregado por los Reyes de España.